divendres, 23 d’abril del 2010

90è aniversari: Ignasia Vergés Tapias


Revista Luceria
Lucena 21 Enero 1962
Semblanza Literaria de María Ignacia Vergés Tapias (Poetisa)

'¡Nuestro dilecto colaborador Alfredo Guillen Olivé nos ha remitido una interesante sem­blanza de la joven-y bella poe­tisa" María '^Ignacia -Vergas Tapias, la que por su exten­sión nos vemos obligados a limitarla a una breve reseña — más biográfica que literaria-, pero en la que no hemos. querido dejar de recoger los encendidos elogios que en la misma expresa Guillén Olivé, insertando asimismo el Soneto «La Aurora» que la brillante poetisa dedica a nuestro Di­rector.
María Ignacia Verges Tapias, es felizmente un "astro" con luz propia que irradia partículas con las de las emanaciones de la inmensidad en efluvios de au­rora dorada, nítida como la luz del soL Y la encarnación de la rima y sus estrofas poéticas pugnan -por salir de su
alma para esparcirse en ritmos afables y meticulosos por do­quier con alegría jovial de un lirismo inédito y latente en su corazón de mujer.
María Iguacia es catalana y viene de una familia de escri­tores. Habla varios idiomas y conoce España, Francia, Sui­za, Italia, Grecia, El Cairo, Alejandría, Trípoli y otros países. A los 13 años ya escri­bía versos.

El entusiasmo que pone la artista en sus rimas, nos hace preveer—dice Guillen Olivé— que su musa nos dará en breve sones épicos, cantos venera­bles! resonancias y cadencias captadas del infinito.

Como nota curiosa, Guillen Olivé "recoge un interesante detalle, revelador de la sutile­za de esta singular, poetisa. Regularmente, María Ignacia luce dos perlas cultivadas en las orejas. pero tienen la partícularidad de que una es blan­ca y otra negra. Preguntada en cierta ocasión a que obede­cía aquello, María Ignacia se expresó poéticamente así: «El blanco, mis amoríos» «El negro mis pensamientos».

Pinceladas de trazo profun­do y camino ascendente que la llevará por anhelos desco­nocidos en donde hallará to­dos los secretos del ritmo y de la rima para producir estrofas llenas de desenvolturas y cáli­das en estilo, que se filtrarán en las almas elevadas.

María Ignacia nos llevará por la espesa fronda de la sel­va con esa originalidad inimi­table que recogemos en el So­neto dedicado a nuestro Director bajo el título:
LA AURORA

Cuantas veces la aurora plenamente
me abre sus ojos a la luz del día
y se convierte en dulce melodía ,
vislumbrando ya el cielo transparente

Qué gloría despertar entre ia gente
y sentir como ellos la alegría
de'vivir y reír, no la agonía
que produce de verse pobremente!

Cuanto sol a través de la ventana
y por mi mente cuanto desvarío!
Seré de mis amores soberana,

de tu gran ambición cruel desafío.
Cantando el ruiseñor por la mañana
atraerá, sí, tu corazón al mió.