
Revista Luceria
Lucena 21 Enero 1962
Semblanza Literaria de María Ignacia Vergés Tapias (Poetisa)
'¡Nuestro dilecto colaborador Alfredo Guillen Olivé nos ha remitido una interesante semblanza de la joven-y bella poetisa" María '^Ignacia -Vergas Tapias, la que por su extensión nos vemos obligados a limitarla a una breve reseña — más biográfica que literaria-, pero en la que no hemos. querido dejar de recoger los encendidos elogios que en la misma expresa Guillén Olivé, insertando asimismo el Soneto «La Aurora» que la brillante poetisa dedica a nuestro Director.
María Ignacia Verges Tapias, es felizmente un "astro" con luz propia que irradia partículas con las de las emanaciones de la inmensidad en efluvios de aurora dorada, nítida como la luz del soL Y la encarnación de la rima y sus estrofas poéticas pugnan -por salir de su
alma para esparcirse en ritmos afables y meticulosos por doquier con alegría jovial de un lirismo inédito y latente en su corazón de mujer.
María Iguacia es catalana y viene de una familia de escritores. Habla varios idiomas y conoce España, Francia, Suiza, Italia, Grecia, El Cairo, Alejandría, Trípoli y otros países. A los 13 años ya escribía versos.
El entusiasmo que pone la artista en sus rimas, nos hace preveer—dice Guillen Olivé— que su musa nos dará en breve sones épicos, cantos venerables! resonancias y cadencias captadas del infinito.
Como nota curiosa, Guillen Olivé "recoge un interesante detalle, revelador de la sutileza de esta singular, poetisa. Regularmente, María Ignacia luce dos perlas cultivadas en las orejas. pero tienen la partícularidad de que una es blanca y otra negra. Preguntada en cierta ocasión a que obedecía aquello, María Ignacia se expresó poéticamente así: «El blanco, mis amoríos» «El negro mis pensamientos».
Pinceladas de trazo profundo y camino ascendente que la llevará por anhelos desconocidos en donde hallará todos los secretos del ritmo y de la rima para producir estrofas llenas de desenvolturas y cálidas en estilo, que se filtrarán en las almas elevadas.
María Ignacia nos llevará por la espesa fronda de la selva con esa originalidad inimitable que recogemos en el Soneto dedicado a nuestro Director bajo el título:
LA AURORA
Cuantas veces la aurora plenamente
me abre sus ojos a la luz del día
y se convierte en dulce melodía ,
vislumbrando ya el cielo transparente
Qué gloría despertar entre ia gente
y sentir como ellos la alegría
de'vivir y reír, no la agonía
que produce de verse pobremente!
Cuanto sol a través de la ventana
y por mi mente cuanto desvarío!
Seré de mis amores soberana,
de tu gran ambición cruel desafío.
Cantando el ruiseñor por la mañana
atraerá, sí, tu corazón al mió.